Dentro de dos meses y medio el presidente electo por los paraguayos será cura, golpista o mujer. Fernando Lugo, Lino Oviedo y la oficialista Blanca Ovelar corren una carrera cargada de incertidumbres donde los votantes podrían decidir poner al sistema político patas para arriba. Además, pase lo que pase, es más que probable que la izquierda paraguaya logre instalar en Cámara al primer senador de su historia.
Hay casi 3 millones de paraguayos habilitados para votar en abril. No es obligatorio. Generalmente vota algo menos de 1 millón y medio. Los últimos 60 años gobernó el Partido Colorado, en dictadura o en democracia, siempre fue la principal estructura de poder político. Por eso, más allá de que algunas encuestas estén dando actualmente ventaja de algunos puntos de Lugo sobre Ovelar (el jueves el ICA -Instituto de Comunicación y Arte- dio 36% para Lugo, 32 a Blanca y 22 a Oviedo) parece difícil creer que la caída del Partido Colorado sea cosa juzgada.
Es verdad que la interna fue muy dura, pero según políticos, periodistas y analistas paraguayos consultados por La Diaria, siempre lo es. Claro, es que los colorados saben que en su interna se juega el país, al menos hasta ahora. El último gran enfrentamiento colorado se comenzó a dirimir en las urnas el 16 de diciembre pero se cerró 32 días después con una polémica actuación del Tribunal Electoral Partidario. Según sus números votaron 814.000 personas, pero la diferencia entre las listas fue de 4.020 votos.
¿Para un colorado no hay nada mejor que otro colorado?
Los niveles de confrontación entre Luis Castiglioni (ingeniero civil de 45 años), vicepresidente renunciante, líder de la corriente disidente Vanguardia Colorada y hombre relacionado insistentemente con la embajada estadounidense y Blanca Ovelar (maestra y psicóloga de 50 años) ex ministra de Educación claramente apadrinada por el presidente Nicanor Duarte, fueron altísimos. Los sablazos, calificados de normales durante una interna colorada quedaron a la luz como algo más graves de lo habitual cuando luego de resueltas las elecciones por el Tribunal Partidario, Castiglioni dijo que no pensaba votar al Partido y definió a sus ex compañeros de gobierno como “caterva de delincuentes”.
Desde ese momento el ex vicepresidente se mantuvo firme y su entorno más inmediato también. La situación se plantea como un drama a dos frentes que los colorados oficialistas han sabido resolver muy bien hacia dentro de la estructura partidaria. En pocos días Castiglioni ha quedado aislado, ya que la mayoría de sus apoyos locales y cuadros medios se han declarado, al fin y al cabo, colorados y dispuestos a trabajar por la Lista 1 (la de Blanca para abril), quizá temerosos de perder su lugar. Sin embargo y contra algunos pronósticos, el líder de Vanguardia Colorada se mantiene firme y con un mensaje claro para sus votantes: no votar al Partido Colorado.
Espiral paraguayo
Frente a la punta del iceberg político del coloradismo está el resto del escenario. En los últimos 10 años el número de personas por debajo de la línea de pobreza aumentó en 1 millón. Además apareció un elemento novedoso: la emigración intercontinental. Hasta el momento Argentina fue el gran receptor de la emigración paraguaya, pero hoy España ya acumula más de 200.000 víctimas de la migración económica, con más de la mitad sumados en los últimos siete años. El descontento creciente ha ido estallando ocasionalmente, con un gran hito en el marzo paraguayo de 1999, cuando después del asesinato del vicepresidente Luis María Argaña, gran parte de la oposición y de la población indicó como culpable al presidente Raúl Cubas Grau y a Lino Oviedo. En las manifestaciones murieron siete personas contrarias al gobierno y el presidente renunció. Después llegó Luis González Macchi, colorado opositor a Cubas que asumió la presidencia y terminó procesado por ilícitos económicos. En 2003 llegó Nicanor, un líder polifacético, hábil, de cintura prodigiosa que logró reconstruir una hegemonía sólida dentro del partido pero no logró ser un gran punto de inflexión en la imagen del coloradismo gobernante.
El último gesto político, muestra del manejo paraguayo, fue la liberación y la habilitación de la candidatura de Lino Oviedo. El líder con fuerte arraigo en parte de la población rural -y quizá el más carismático de los tres candidatos- estuvo preso luego de regresar de su exilio de Brasil pero cambiar radicalmente su situación. Desde la cárcel dio señales de alianza con Lugo, lo que le dio al cura devenido candidato un empujón definitivo para tener más del 50% de intención de voto un año atrás. Claro, en ese momento era el receptor de todo el descontento, incluidos algunos movimientos de izquierda, el Partido Liberal (el otro partido histórico) y las bases con mucho de coloradismo del ex golpista Oviedo. Cuando el escenario demostró ser una amenaza posiblemente insuperable para el oficialismo la separación de poderes fue nuevamente objeto de acciones más bien escatológicas y en cuestión de semanas Oviedo quedó libre y luego presentó un recurso ante la Corte Suprema para ser absuelto en el caso de intento de golpe de estado que le impedía presentarse. Varios partidos de oposición denunciaron que se trataba de una maniobra para dividir y así quitarle fuerza a la oposición. A fines de octubre de 2007 Oviedo fue absuelto definitivamente en su causa pendiente por intento de golpe de Estado y la semana pasada presentó oficialmente su candidatura ante la Justicia Electoral.
La complejidad detrás de Lugo
El surgimiento de la figura de Fernando Lugo tiene mucho que ver con la canalización del descontento político de los paraguayos. Su liderazgo se construyó de improviso, cuando el entonces obispo de San Pedro (uno de los departamentos más pobres del país y con alta densidad de población campesina) se opuso al intento de Nicanor Duarte para ser reelecto. En un principio, cuando comenzó a perfilarse como presidenciable, su perfil núcleo a casi toda la oposición. Hoy, depurado, el principal partido político por detrás de su candidatura es el Partido Liberal Radical Auténtico que, más allá de sus cuatro cambios de nombre, es el partido más antiguo del país con 120 años de vida. En las elecciones municipales de noviembre de 2006 obtuvo adhesiones rondando el 30%. Luego, el trasfondo partidario de Lugo se vuelve un puzzle de varias pequeñas piezas.
Dentro de los más importantes se encuentran el Movimiento Popular Tekojoja, fundado en diciembre de 2006 con el fin expreso de apoyar la candidatura de Lugo y el Partido Unidad Popular, un intento de unificación de izquierdas que no llega a abarcar a todos los grupos existentes pero que nuclea a entidades como el Partido Convergencia Popular Socialista, el Partido Comunista, Unidad Popular y, principalmente, a la Plenaria Política de Organizaciones Campesinas, que tiene al primer candidato a senador de la lista, Belarmino Balbuena, un líder del Movimiento Campesino Paraguayo que podría transformarse en el primer senador claramente de izquierda de la historia del Paraguay (y con quién La Diaria conversó en San Pedro, en el acto de lanzamiento de la PUP, donde, entre otros, habló el diputado uruguayo del MPP Juan José Domínguez).
La Diaria también habló con Fernando Lugo, que prefirió no definirse como un candidato de izquierda. Está claro que electoralmente no es rentable, al menos en la gran escena paraguaya, por lo que los objetivos de estos grupos son modesto, como por ejemplo llegar, al menos con un miembro, a la cámara de senadores.
Preguntas clave
Las preguntas clave para tratar discernir la forma en que se resolverá el escenario electoral serían entonces: ¿qué poder de movilización de votantes tendrá el aparato histórico y paquidérmico (además de bastante clientelar) del Partido Colorado? Si los 800.000 que votaron en las internas vuelven a votar dentro del partido será muy difícil que alguien le gane. De todas formas nadie lo puede garantizar; que la estructura colorada castiglionista haya vuelto con la cola entre las patas no garantiza que su electorado vaya a tener la misma actitud. Otra ¿Qué tanto puede modificar la actitud habitual de 50% de presentismo en las urnas el descontento con el Partido Colorado? Muchos especulan que se producirá una concurrencia récord a las urnas, pero tampoco nada lo garantiza. ¿Qué peso tendrá el movimiento campesino? Actor clave en el marzo paraguayo del 99, estructura política viva y presente en el interior de un país con 40% de población rural y con fuerte presencia de su discurso en los medios de comunicación en los últimos días portando amenaza de movilizaciones en caso de que se intente impugnar la candidatura de Lugo ¿Qué tan ciertas son las posibilidades de fraude? ¿Qué pasará en las estructuras de poder si cae el Partido Colorado? La Diaria estuvo en Asunción y en San Pedro. Volvió con más preguntas que respuestas. Continuará…
* Nota publicada en La Diaria